Lo vivido la noche del 31 de octubre de 2009 en la Cámara de Diputados fue la digna representación de la Noche de Brujas, donde cualquier saga de las terroríficas películas sobre Halloween palidecerían ante tanta malevolencia y perversión: La noche que se votarían las modificaciones hechas por el Senado de la República a diversos artículos de los dictámenes sobre la miscelánea fiscal 2010.
La sesión inició entre aullidos y chillidos (nada raro en el recinto de San Lázaro), todos queriendo ser dueños de la verdad, una verdad a medias y sin mayor trascendencia.
Pasó el primer dictamen, referido al ISR, IDE, IVA y algunas disposiciones sobre el Código Fiscal de la Federación. Después, a las 12:30, precisamente la hora en que más o menos las brujas salen a hacer de las suyas, inició el debate referente al dictamen sobre las reformas a la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que fue aprobado en lo general y particular, reservándose para su discusión únicamente si se restituía o no a dicho dictamen el artículo cuarto transitorio, eliminado por el Senado en la madrugada del viernes, referente a la gradualidad de $0.04 (2010), $0.06 (2011), $0. 08 (2012) y $0.10 (2013) con que se gravaría a cada cigarro, para hacer efectivo este último monto inmediatamente (10 centavos por unidad) a partir de 2010. Esto es, por una cajetilla de 20 cigarros, $2 insignificantes pesos.
A estas alturas, es de todos sabido (y si no, debería de serlo) los daños a la salud que provoca el consumo de tabaco, la erogación que por concepto de atención a las enfermedades derivadas del mismo realiza el Estado, así como las artimañas y trucos que utiliza la industria tabacalera para enfermar, discapacitar y matar a millones de seres humanos en el mundo, a partir de sus engaños y su inmoral disfraz de empresas socialmente responsables (me refiero al duopolio transnacional de Philip Morris Internacional - British American Tobacco, que enferman y matan a nuestros connacionales llevándose su dinero de la manera más descarada, y no de los cultivadores de Nayarit y Veracruz, que junto con Chiapas, apenas producen el 5% del tabaco que utilizan estas empresas para elaborar sus productos).
Recapitulando, en la madrugada del 30 de octubre, en el Senado, el Presidente de la Comisión de Salud, Ernesto Saro Boardman (PAN), subió a debate (con dificultades y tropiezos) que se eliminara dicho transitorio del dictamen, dando argumentaciones de salud pública el respecto. Fue apoyado en tribuna por sus compañeros de bancada, los Senadores Guillermo Tamborrel y Ricardo García Cervantes, convenciendo al final a su partido de votar a favor de la propuesta. Mientras, el Senador Pablo Gómez (PRD) argumentaba que la medida era parte de la calentura de Calderón, para una mayor recaudación. Y así, entre dimes y diretes y en cerrada contienda, la propuesta de eliminación fue aprobada a las 2:30 de la madrugada.
En la Cámara de origen, corría el rumor que todos los partidos, con excepción del PRI, simpatizaban con la propuesta de la eliminación del artículo cuarto transitorio del dictamen original (tal y como la había votado el Senado), y así tratar de proteger con este famélico impuesto y de mínima forma, la salud de la población, al gravar directamente para el 2010 los $2 pesos por cajetilla de 20 cigarros.
Así pues, en el momento indicado dentro del desarrollo de la sesión legislativa, empezaron a expresarse las posturas. PRD a favor, PRI en contra y PAN dividido, entre los discípulos del dúo dinámico Vázquez Mota-Nava, y los que actuaron en congruencia con sus compañeros de partido en el Senado. Pudimos escuchar exposiciones intensas y bien fundamentadas como las de la Diputada Esthela Damián PRD, y aquellas descaradamente manipuladas, como la del PRI Veracruz, a través su Diputado Silvio Lagos Galindo. ¿Será que las complacencias y favores realizados por la industria tabacalera en ese Estado los obliga a subir a tribuna a defenderlos?
Es un hecho que los diputados del PAN no apoyaron del todo a sus compañeros de partido en la colegisladora, salvo la Comisión de Salud, obviamente por el tema que se trataba.
Es de resaltar que el PRI, que defiende los intereses de sus gobernadores a capa y espada, fueron increíblemente miopes para no advertir que el incremento a los impuestos a los productos de tabaco pudo haber fortalecido los servicios de salud estatales, que en la actualidad están en crisis y que son donde se encuentran los enfermos por el consumo de tabaco. Evidentemente no hicieron un análisis que permitiera hacer una modificación más de fondo en el tema, pues datos oficiales establecen que de lo recaudado por concepto de IEPS, tan sólo el 8% va a los Estados, reteniéndose el 92% restante para la Federación. Al final, perecieron ante su oportunismo y absurdamente respaldaron y protegieron los intereses de las tabacaleras donde, dicho sea de paso, estas se llevan los millones de pesos ganados por su industria legal (mas no legítima), y los Estados se quedan con los miles de enfermos, discapacitados y muertos por el consumo de su producto.
Desde siempre, pero con mayor razón en esta madrugada de terror, los cabilderos de la industria tabacalera merodeaban y perseguían a los representantes de la ciudadanía cual almas en pena, comprando conciencias y conviniendo favores. Usted dirá, Pero es que es su trabajo. Sí, efectivamente, pero qué triste trabajo. ¿Alguno de ellos tendrá en casa a alguien enfermo, o que ya haya fallecido por el consumo de tabaco? Ojalá no, pero deberían pensarlo. Deberían de pensar para qué oscuros intereses están trabajando. Cómo una industria trabaja para iniciar a cada vez más jóvenes en la adicción de su producto, sin ningún remordimiento, tan sólo con la finalidad de engordar aun más sus bolsillos con cada víctima de la adicción. Además de generar enfermedad y muerte, al existir un duopolio que controla el precio del tabaco, generan pobreza entre los “aparentemente defendidos” cultivadores de Nayarit, Veracruz y Chiapas.
Total y tristemente, al final el resultado fue: 135 votos a favor, 280 en contra y 13 abstenciones, para dejar tal y como estaba propuesto el cuarto transitorio del dictamen de la Ley del IEPS, y recaudar a cuenta gotas dos miserables pesos por cajetilla de cigarros de 20 unidades (porque para las de 14 unidades, será de $1.40), a razón de $0.80, $1.20, $1.60 y $2.00 hasta el 2013.
Así es, los diputados de este país legislan para proteger las inmoralidades de las industrias negras y retorcidas como lo son las tabacaleras, ¿y los restantes millones de mexicanos cuándo podremos contar con un poquito de su atención?