México, D. F. Septiembre 14 de 2010. Ante la creciente anuencia social para que se incrementen en este país los impuestos al tabaco y con ello los precios del mortal producto, las compañías tabacaleras tratan de espantar, para estar a tono con estas fechas, con el muy mexicano petate del muerto a senadores, diputados federales y  funcionarios de .la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, para que den la espalda a la mayoría de electores y de quienes pagan sus impuestos, señaló Juan Núñez Guadarrama, Coordinador de la Alianza Nacional para el Control del Tabaco (ALIENTO).

 

Un alza a los impuestos detonaría el mercado negro de cigarros, con el riesgo de que lo opere el hampa organizada, aducen los propagandistas de la industria tabacalera que andan de gira por tierras canadienses y no conformes con tal predicción aseguran que la captación fiscal se caería, afectando el empleo de muchas personas.

 

Olvidan decir, por supuesto, que la Organización Mundial de la Salud ha demostrado que subir los impuestos y los precios del tabaco constituye la manera más eficaz de bajar el consumo del mismo; que la propia Secretaría de Salud, los institutos nacionales de salud, instituciones de educación superior, y diversas sociedades médicas y organizaciones sociales coinciden en que una política integral que reduzca las hasta 60 mil muertes anuales asociadas al consumo de tabaco, debe incluir necesariamente un alza de impuestos significativa, de entre 10 y 15 pesos por cajetilla de cigarros.

 

Los publicistas del tabaco disfrazados de periodistas se aterran de que en Canadá 3 de cada 10 cigarros procedan de la piratería, el contrabando o el robo de mercancía * (¡Horror!) “… sin cumplir normas mínimas de calidad y sanidad, en detrimento de los consumidores, principalmente jóvenes”. ¿Pensarán estas almas piadosas, preocupadas por los jóvenes que hay algún tipo de tabaco nutritivo o vitamínico, bueno para la salud?, inquirió Núñez Guadarrama, para señalar que no hay consumo seguro de tabaco, ni en dosis ni en frecuencia.

 

Recordó que ningún control del tabaco puede ser excesivo, si hablamos en términos de salud y de bienestar para la población.

 

Claro que a las minorías que se enriquecen a costa de la enfermedad, la discapacidad y la muerte de millones de personas en mundo, no les agrada que se les limite el negocio. Con dolor refieren el cierre de números establecimientos que expenden tabaco en Quebec o en Ontario, ¡como si en México existiera un solo negocio establecido que nada más se dedicara a vender cigarros! Ni siquiera, dijo Núñez,  los llamados vendedores ambulantes venden tabaco en exclusiva, así que esos argumentos no van con nuestra realidad.

 

Y nuestra realidad actual nos dice que el único impuesto que la población  acepta de buena gana, es el que se aplica al tabaco, tal y como lo demuestra la Encuesta Nacional sobre Impuestos al Tabaco, publicada en agosto de 2010, por Parametría y el Consejo Mexicano Contra el Tabaquismo, la mayoría de los mexicanos -7 de cada 10- manifestaron estar de acuerdo con que se incrementen los impuestos al cigarro hasta en 10 pesos por cajetilla.

 

Por ello esperamos que este año sí, diputados, senadores y funcionarios de Hacienda se pongan del lado de quienes les pagan sus nadas modestos sueldos. Y actúen en consecuencia, subiendo por lo menos un 10% a cada cajetilla de cigarros, para creernos en estas fiestas del Bicentenario que el patriotismo y la lucha por el bien de las mayorías no sólo son temas del pasado, concluyo el Coordinador de ALIENTO.

 

 

* En 2009, 17% de los canadienses mayores de 15 años eran fumadores activos, cerca de 4.8 millones de personas, lo que representa un avance pues en 1999 eran el 25%. El consumo promedio se redujo de 15 cigarrillos por día, en 2008, a 13.3 en 2009. Fuente Canadian Tobacco Use Monitoring Survey.

 

Ello representa un avance, sin dejar de reconocer el incremento del mercado negro de tabaco. Lo que sucede es que los propagandistas de esta sustancia no entrevistan a especialistas en salud y en desarrollo humano